La religión hace más difícil la vida
Debido a que la religión no puede cambiar el corazón, trata de controlar a las personas por medio de leyes y expectativas que no las cumplen ni siquiera los religiosos que las interpretan y las aplican. Teniendo en cuenta el «factor de la carga» que ello representa, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis» (Lucas 11:46). La religión es buena para definir los altos estándares del buen comportamiento y las buenas relaciones, pero es mala para dar ayuda real y misericordiosa a aquellos que se dan cuenta de que no han vivido a la altura de esas expectativas.
La religión facilita el que nos engañemos

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