Nuestro Pan Diario

11 de enero, 2003


La debida preparación

Lectura: Hechos 20:7-12

La Biblia En Un Año: Génesis 33-36

Y estaba sentado en la ventana un joven llamado Eutico; y . . . fue cayendo en un profundo sueño. . . . --Hechos 20:9.


Eutico probablemente no fuera el primero en dormirse mientras escucha a un predicador en la iglesia (Hechos 20:9), y seguro que tampoco será el último. Parte de la culpa puede estar en la naturaleza monótona del culto de adoración y la pesadez del sermón. Pero también pueden influir otros factores.

Por ejemplo, de muchacho noté que los hombres que trabajaban al aire libre durante el invierno descubrían que el calor del edificio de una iglesia les daba mucho sueño. Unos años después, luego de trabajar 17 horas los sábados en un mercado de carnes, me resultaba difícil mantenerme despierto en el culto del domingo en la mañana. Las actividades sociales de los sábados en la noche también pueden hacer que las mañanas de los domingos sean soñolientas.

Una de las claves para tener un encuentro vital con Dios el domingo en la mañana es la debida preparación el día anterior. Sí, los que están en posiciones de liderazgo deben meditar y orar mucho por cada porción del culto de adoración. Pero los que nos sentamos en los bancos también debemos tener en cuenta el domingo en la mañana cuando planeamos las actividades de los sábados. Entonces estaremos alertas y listos para cantar, orar y absorber todo lo que se dice, incluyendo las verdades presentadas en el sermón.

Podemos tener una fresca visión de la grandeza y el amor de Dios, más un deseo renovado de hacer su voluntad, si nos preparamos debidamente para la adoración. --Herb Vander Lugt

LA ADORACIÓN DE LOS DOMINGOS EN LA MAÑANA DEBERíA EMPEZAR LOS SÁBADOS POR LA NOCHE.

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