Lectura: Lucas 2:46-52
La Biblia En Un Año: Génesis 40-42
Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres. --Lucas 2:52.
Nunca olvidaré a Jake. Sus piernas parecían ser demasiado delgadas y larguiruchas como para sostenerlo contra la corriente del río. Sus botas altas impermeables remendadas y descoloridas parecían más viejas que él. Su chaleco pescador estaba hecho tiras y sostenido con alfileres; su viejo sombrero estaba maltratado y manchado de sudor; su anticuada vara de pescar estaba rota y amarrada con cinta adhesiva.
Observé cuando caminó contra la corriente a un lugar de aguas tranquilas y empezó a tirar. ¡Entonces lo noté! Estaba pescando en las mismas aguas en las que yo había pescado antes ese mismo día y sacando truchas donde yo no había atrapado nada. Era un hombre que me podía enseñar algunas cosas. Todo lo que tenía que hacer era preguntar.
Aprendemos cuando escuchamos a los que han ido delante de nosotros y saben más que nosotros, un conocimiento que perdemos cuando nuestro orgullo se interpone en el camino. Podemos aprender de los demás cuando nos humillamos y reconocemos lo poco que sabemos. La disposición a aprender es una marca de los que son verdaderamente sabios.
Considera a nuestro Señor cuando era muchacho, «sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas» (Lucas 2:46). Proverbios 1:5 dice que «el sabio oirá y crecerá en conocimiento, y el inteligente adquirirá habilidad». Hagamos preguntas a los que han pasado su vida buscando la sabiduría de Dios. --David Roper
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