Nuestro Pan Diario

15 de enero, 2003


¿Quién es el dueño de tu casa?

Lectura: 1 Crónicas 29:10-15

La Biblia En Un Año: Génesis 47-50

Tuya es . . . todo lo que hay en los cielos y en la tierra. . . . --1 Crónicas 29:11.


Mi esposa y yo compramos nuestra primera casa cuando nos mudamos a Grand Rapids, Michigan. Durante mis años de pastorado, siempre viví en la casa que la iglesia me proporcionaba. Recuerdo la sensación que experimenté cuando firmé una hipoteca de 30 años. Me pareció que me estaba comprometiendo con una deuda de toda una vida.

Otro pensamiento se ha apoderado de mí hace poco: Nunca voy a ser dueño de mi casa, ni siquiera cuando haya pagado la hipoteca. En realidad, Dios es el verdadero dueño. Todo le pertenece.

Estas meditaciones plantean un asunto vital en nuestra cultura altamente materialista. Como cristianos debemos reconocer que Dios es el legítimo dueño de nuestras posesiones, o de lo contrario, las mismas nos causarán frustración. Nuestra actitud se reflejará en lo que les suceda. Una abolladura en nuestro nuevo auto, por ejemplo, puede sacarnos de quicio. Un derrame de café sobre los muebles puede manchar nuestra actitud. Un hurto puede fácilmente robarnos la paz.

Necesitamos renunciar a los derechos de dueño y tomar en serio nuestras responsabilidades de mayordomía. Esto no significa que adoptemos una actitud informal y derrochadora con las posesiones materiales. En nuestros corazones debemos hacer una transferencia de nuestros bienes a Dios, y luego recordarnos una y otra vez quién es el verdadero dueño (1 Crónicas 29:11). Esto nos ayudará a usar las cosas sabiamente, a no aferrarnos mucho a ellas, y a disfrutarlas plenamente. --Dennis De Haan

LA VERDADERA MEDIDA DE NUESTRA RIQUEZA ES EL TESORO QUE TENEMOS EN LOS CIELOS.

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