Lectura: Isaías 64
La Biblia En Un Año: Éxodo 11-13
Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas. . . . --Isaías 64:6.
Dos hombres se encontraban conversando poco después de haberse hecho cristianos. Uno era un hombre pobre de un antecedente impío; el otro venía de un ambiente religioso adinerado. Después de que cada uno habló de su conversión, el hombre del antecedente religioso preguntó al otro: «¿Por qué supones que respondiste la primera vez que escuchaste el evangelio, mientras que pasaron años antes de que respondiera yo?»
El hombre pobre contestó: «Eso es fácil. Supón que alguien viniera y ofreciera darnos a cada uno un traje nuevo. Yo aceptaría de inmediato. Mis ropas son viejas y están gastadas. Pero tu armario sin duda está lleno de los trajes más finos. Lo mismo sucede con la salvación. Probablemente estabas satisfecho con toda tu bondad, por lo que te tomó un largo tiempo ver la necesidad que tenías de la vestimenta de justicia de Dios que se te ofrecía a través de Cristo. Pero yo era profundamente consciente de mi condición pecaminosa, y estaba ansioso de recibir perdón y limpieza.»
Todo el mundo necesita desesperadamente ser salvo. Isaías dijo que «como trapo de inmundicia [son] todas nuestras obras justas» (64:6). Los que reconocen su pobreza espiritual y aceptan el inapreciable regalo de la salvación que viene por medio de la fe en Cristo reciben «ropas nuevas» de justicia.
¿Qué llevas puesto? --Richard De Haan
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