Lectura: Isaías 59
La Biblia En Un Año: Éxodo 14-17
No hay quien clame con justicia, ni quien abogue con honestidad. . . . --Isaías 59:4.
Cuando un juez en particular fue asignado a un juicio que tenía el potencial de ser volátil, pues se relacionaba con asuntos raciales, muchos abogados elogiaron la decisión: «Él es equitativo --muy equitativo-- y justo» --dijo uno de ellos. «Le importan las personas, tanto las víctimas como los acusados» --dijo otro. Muchos otros también hablaron muy bien de sus calificaciones como juez justo.
Tal elogio debería ser lo común, no la excepción, porque de un juez esperamos justicia. Pero Dios, el Juez del universo, requiere equidad de todos nosotros y desea que clamemos por justicia para los oprimidos. El hecho de que Israel no hiciera esto fue en parte la razón de la caída de la nación (Isaías 59:9-15).
Hoy día, en muchos países, más gente vive en las ciudades que nunca antes. Y en lo profundo de esas áreas densamente pobladas están las condiciones que alimentan la ira, la desesperanza y la desesperación. Los propietarios de casas cobran una renta alta por apartamentos deteriorados. Existen normas incoherentes de justicia para las diferentes razas y nacionalidades. Son comunes las prácticas desiguales en las áreas de empleo y vivienda. Y muchas otras desigualdades conducen a nuevas injusticias.
Como cristianos debemos estar entre los primeros en trabajar por la justicia en cada área de la sociedad, no primordialmente por nosotros, sino por los demás. Y debemos eliminar el prejuicio y las actitudes injustas de la ciudadela interna de nuestros corazones. --Dennis De Haan
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|