Lectura: Efesios 5:22-33
La Biblia En Un Año: Números 34-36
Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia. . . . --Efesios 5:22,25.
A corta distancia de nuestra casa hay un campo de golf. Cuando me paro en el patio veo lagunas que esperan hambrientas mi próximo tiro errado. A veces me imagino a los hoyos de arena y los árboles haciendo chistes sobre mis días malos.
Menciono el deporte con sentimientos mezclados. Me gustar jugar al golf de vez en cuando, pero vivir tan cerca del campo me recuerda los errores que cometo cuando juego, lo cual tiene sus desventajas.
Un problema similar ocurre en el matrimonio. A veces la pareja puede perder de vista las esperanzas y los sueños que una vez compartieron. Entonces, la presencia misma de la otra persona se convierte en fuente de irritación, un recordatorio de fracasos y decepciones pasadas.
Cuando el apóstol Pablo escribió su Carta a los Efesios, pidió a los esposos y esposas que llevaran sus pensamientos a su relación con el Hijo de Dios (5:22-33). En Él encontramos un amor que no muere y perdón por nuestras faltas. En Él encontramos a Alguien a quien le encanta olvidar lo peor y sacar lo mejor. Él nos recuerda, no lo que hemos perdido, sino lo que todavía tenemos que encontrar.
Padre, perdónanos por centrarnos en nuestras faltas y fracasos y no en el amor de tu Hijo Jesucristo. Ayúdanos a descubrir de nuevo a nuestro cónyuge a la luz del gran amor que nuestro Señor tiene por nosotros. --Mart De Haan II
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