Nuestro Pan Diario

19 de febrero, 2003


Sólo se necesita uno

Lectura: Efesios 4:17-32

La Biblia En Un Año: Deuteronomio 10-12

El hombre perverso provoca contiendas, y el chismoso separa a los mejores amigos. --Proverbios 16:28.


En 1520, un hombre bajó de un barco español en México y causó la muerte a miles de personas. El hombre era un soldado bajo el liderazgo de Pánfilo de Narváez, y tenía varicela. El soldado no lo sabía, pero adondequiera que iba exponía a los ciudadanos a una nueva enfermedad. Como resultado de la consiguiente epidemia de varicela murieron muchos miles de ciudadanos mexicanos.

Un hombre. Eso fue todo lo que se necesitó. Su contacto con mexicanos que no sospechaban nada condujo a una horrible y dolorosa calamidad. Los efectos devastadores de esa enfermedad viajaron de una persona a otra e infectaron a un gran segmento de la población.

La propagación de cualquier enfermedad mortal es similar a la propagación de una enfermedad espiritual que a veces afecta a las iglesias: la enfermedad del chisme y las palabras que no edifican (Efesios 4:29-32).

Es común que una congregación feliz y bien equilibrada sea infectada después de que una persona introduce el chisme. Al poco tiempo, el desacuerdo empieza a correr rampante entre personas que habían estado trabajando juntas con entusiasmo, y la iglesia tiene que pasar más tiempo controlando el daño que ministrando.

Cada uno de nosotros debe tener cuidado de no propagar la enfermedad del chisme. Más bien, usemos nuestras palabras para fortalecernos y alentarnos unos a otros. --Dave Branon

SI QUIERES SILENCIAR EL CHISME, NIÉGATE A REPETIRLO.

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