Nuestro Pan Diario

21 de febrero, 2003


¿Es el trabajo tu Dios?

Lectura: Éxodo 20:1-6

La Biblia En Un Año: Deuteronomio 17-19

No tendrás otros dioses delante de mí. --Éxodo 20:3.


La capacidad de trabajar es un don maravilloso. Pero, ¿lo estamos llevando demasiado lejos? En el pasado, la gente dejaba los trabajos en la oficina, pero ahora se va a la casa a enviar mensajes electrónicos y a contestar mensajes telefónicos.

El doctor Arnott, profesor de administración de la Universidad Bautista de Dallas, dice: «No sé si el trabajo está tomando el lugar de la familia y la comunidad, o si la familia y la comunidad están dejándole su lugar al trabajo. Pero sí sé que el movimiento está en marcha. El trabajo de todo el mundo parece ser quienes ellos son.» Tendemos a equiparar nuestra identidad con lo que hacemos para ganarnos la vida.

El presidente del Instituto para las Familias y el Trabajo dice: «Lo ocupado que estás se ha convertido en el distintivo del valor. . . . un símbolo de condición social», a pesar de que la gente se queja de ello.

Convertir el trabajo en un dios no es un problema nuevo. En el primer mandamiento Dios dijo: «No tendrás otros dioses delante de mí» (Éxodo 20:3). Eso incluye nuestros empleos. Por medio del don del trabajo que Dios nos da podemos honrarlo, cuidar de nuestras familias y ayudar a los que tienen necesidades. El trabajo no ha de ser nuestra principal fuente de realización; eso debe venir del mismo Dios.

Cualquiera que sea nuestra ocupación, debemos mantener el trabajo en la perspectiva correcta. Dios y la familia son más importantes que la dedicación a un trabajo. El trabajo es un don, no un dios. --David McCasland

LO QUE CUENTA NO SON LAS HORAS QUE INVIERTES, SINO EN QUÉ INVIERTES LAS HORAS.

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