Nuestro Pan Diario

23 de febrero, 2003


El pueblo y el honor de Dios

Lectura: 2 Samuel 21:1-14

La Biblia En Un Año: Deuteronomio 23-25

Pero yo he tenido compasión de mi santo nombre, que la casa de Israel había profanado entre las naciones adonde fueron. --Ezequiel 36:21.


La reputación de Dios se mejora o se daña con las actitudes y acciones de su pueblo. La lectura bíblica para hoy ilustra esta verdad.

Durante el reinado de David, Dios castigó a Israel con un hambre de tres años porque el antecesor de David, el rey Saúl, había intentado exterminar a los gabaonitas (2 Samuel 21:1). Su acción violó una solemne promesa que Josué y los gobernantes de Israel habían hecho con Gabaón en el nombre del «Señor, Dios de Israel» (Josué 9:18). El honor de Dios estaba en juego.

Cuando David preguntó a los gabaonitas cómo podía él arreglar las cosas, ellos exigieron que les entregaran siete hombres de los descendientes de Saúl para ahorcarlos. La Biblia no nos dice que el Señor exigiera esta retribución, y la muerte de los hijos y nietos de Saúl debe haber afligido el corazón de Dios. Sin embargo, Él permitió las ejecuciones para que el acuerdo que su pueblo había hecho en Su nombre fuera renovado. Por tanto, los gabaonitas sabían que Dios era un Dios de honor.

Así como Israel profanó el santo nombre de Dios por su maldad (Ezequiel 36:22), nosotros también podemos deshonrar a Dios hoy por la manera en que vivimos. Imitemos a Jesús. Así honraremos el nombre de Dios. --Herb Vander Lugt

HONRAMOS A DIOS NUESTRO PADRE CUANDO VIVIMOS COMO SU HIJO.

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