Nuestro Pan Diario

26 de febrero, 2003


En el cementerio

Lectura: Juan 11:25-44

La Biblia En Un Año: Deuteronomio 32-34

. . . el que cree en mí, aunque muera, vivirá. --Juan 11:25.


Cuando muere uno de nuestros seres queridos y vamos al cementerio, tal vez nos unamos a una larga procesión. Puede que nos sentemos o nos pongamos de pie alrededor de la tumba y escuchemos atentamente mientras el ministro entrega el cuerpo a la tierra y lee versículos bíblicos sobre la resurrección. Luego bajan el ataúd. Tal vez volvamos después a dejar flores y pasar un rato de pie con la cabeza inclinada en memoria y respeto. Nuestro ser querido ha muerto y no lo podemos traer de vuelta.

Cuando Jesús fue al cementerio fue distinto. Su amigo Lázaro había muerto, y cuando Él llegó a la tumba ejerció su poder y autoridad. Ordenó: «¡Lázaro, ven fuera!» (v.43). «Desatadlo, y dejadlo ir» (v.44).

Tal vez deseemos de todo corazón el poder traer de vuelta a un ser querido, pero si nosotros diéramos esas órdenes, no pasaría nada. Sin embargo, Jesús tenía esa capacidad, porque Él es «la resurrección y la vida» (v.25). Su poder quedó demostrado cuando Lázaro salió de la tumba. . . ¡vivo!

Un día, Jesús estará de nuevo «en el cementerio». Y cuando Él dé la orden, todos los muertos que creyeron en Él «saldrán fuera» (Juan 5:28-29); 1 Tesalonicenses 4:16). ¡Qué día será ese! --Dave Egner

PARA EL CRISTIANO, LA MUERTE ES LA PUERTA DE LA GLORIA.

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