Lectura: Efesios 1:3-14
La Biblia En Un Año: Josué 16-18
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual. . . . --Efesios 1:3.
Cuando ocurre un desastre, la gente es excesivamente generosa en el ofrecimiento de ayuda. Después de los ataques terroristas de septiembre del 2001, la ciudad de Nueva York se vio inundada de unos de $75 millones de dólares en toallas, mantas, linternas, botellas de agua, frijoles enlatados, palas, pasta de diente y miles de otros artículos. Había tantas cosas, que los afectados no pudieron usarlo todo.
Esto me recuerda lo que sucede cuando por fe aceptamos a Cristo como Salvador. Estábamos pasando por un desastre personal. Nuestros pecados nos ponían en peligro de pasar la eternidad separados de Dios. El futuro era oscuro, sin esperanza.
Entonces llegó Jesús y ofreció ayuda. Cuando confiamos en Él, nuestro Padre celestial derramó riquezas espirituales sobre nosotros. Ahora tenemos más bendiciones de las que podemos usar. Formamos parte de la familia de Dios (Efesios 1:5). Tenemos «redención» y «el perdón de pecados» (v.7). Somos herederos de Aquel que es dueño de todo (v.11). Nuestra herencia está sellada por el Espíritu Santo (vv.13-14).
Las bendiciones de ser cristiano siguen llegando. Nunca se acabarán. ¡Qué Dios tan generoso y considerado Aquel al cual servimos! Alabémosle por las incontables bendiciones que rebosan en nuestra vida. --Dave Branon
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