Nuestro Pan Diario

6 de marzo, 2003


Palabras duras

Lectura: Lucas 6:27-35

La Biblia En Un Año: Josué 22-24

Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra. . . . --Lucas 6:29.


León Tolstoy, el novelista ruso, cuenta la historia de un viejo zapatero remendón llamado Martín. Después de la muerte de su esposa y su hijo, clamó en desesperación a un viejo amigo piadoso diciendo: «¿Y ahora, para qué vive un hombre?» Su amigo le contestó: «Para Dios, Martín, para Dios.» «¿Y cómo debe uno vivir para Dios?», preguntó Martín. «Cristo nos ha mostrado el camino --dijo el creyente--. Compra los Evangelios y lee. Allí encontrarás cómo se vive para Dios. Allí está todo explicado» --dijo.

Así que aquel mismo día, Martín compró un Nuevo Testamento y empezó a leer. Mientras más leía, más claramente entendía lo que Dios quería de él y lo que significaba vivir para Dios. Y su corazón se volvió más y más ligero.

Entonces, un día, Martín leyó Lucas 6:27-35 y de repente cayó en cuenta de que las palabras de Jesús eran duras. Ponderó el mandamiento del versículo 29: «Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra.» A medida que empezó a ver que su vida no estaba a la altura de las palabras de Jesús clamó: «¡Oh, Señor, ayúdame!»

Puede que nosotros también sintamos que la obediencia a las palabras de Jesús es demasiado difícil para nosotros. Sus dichos duros parecen imposibles de obedecer. Igual que Martín debemos clamar: «¡Oh, Señor, ayúdame!» Sin Él no podemos hacer nada. --David Roper

EL COSTO DE LA OBEDIENCIA ES NADA COMPARADO CON EL COSTO DE LA DESOBEDIENCIA.

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