Nuestro Pan Diario

9 de marzo, 2003


Pasión por la Palabra

Lectura: Salmo 119:97-104

La Biblia En Un Año: Jueces 9-12

¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!, más que la miel a mi boca. --Salmo 119:103.


La Biblia: ¿cuánto de ella sabes y entiendes? ¿Te parece abrumadora? ¿Sientes que es muy tarde en la vida para estudiarla seriamente?

Considera la historia de Ciro. Aunque sus padres eran cristianos, él no tenía mucho interés en la Biblia. Estaba más interesado en Shakespeare y en la historia. Para cuando tenía 12 años, había estudiado el curso completo de la civilización humana. Pero, ¿la Biblia? No le interesaba.

Ciro llegó a ser un abogado respetado. Cuando tenía 36 años, un amigo suyo fue a su oficina y lo confrontó en cuanto a por qué no era cristiano. Esa conversación lo llevó a la fe en Jesucristo.

Al darse cuenta de que no sabía casi nada de la Biblia, Ciro decidió conocer la Palabra de Dios mejor que ninguna otra cosa. Al poco tiempo se convirtió para él en algo «más dulce que la miel» (Salmo 119:103). Treinta años después, en 1909, se publicó la Biblia Anotada de Scofield. La gran obra de Ciro Ingerson Scofield estaba completa.

¿Tenemos todos que renunciar a todo en la vida para estudiar la Biblia a tiempo completo? ¡Claro que no! Pero debemos reconocer que un estudio consecuente de la Palabra de Dios forma parte vital de nuestro crecimiento como cristianos. Lo que Dios espera de nosotros es la manera en que aprendemos, y la manera de conocer a Dios mismo. --Dave Branon

UNA DE LAS CARACTERÍSTICAS DE UN ALMA BIEN ALIMENTADA ES UNA BIBLIA BIEN LEÍDA.

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