Nuestro Pan Diario

12 de marzo, 2003


Presentaciones

Lectura: Filipenses 2:19-30

La Biblia En Un Año: Jueces 19-21

Porque estuvo al borde de la muerte por la obra de Cristo, arriesgando su vida para completar lo que faltaba en vuestro servicio hacia mí. --Filipenses 2:30.


Pensé que era un error de imprenta cuando vi en el programa de una conferencia para hombres cristianos que habían apartado dos horas y media para las presentaciones. Pero el tiempo estaba correcto y resultó ser la parte más significativa del fin de semana para mí.

En lugar de dar información sobre nuestros nombres, empleos y familia, cada uno presentó a otra persona. Algunos presentaron a amigos de mucho tiempo, y otros hablaron de alguien a quien habían conocido la noche anterior. Todas las presentaciones fueron una afirmación, con especial atención en la singularidad y el valor de cada persona.

El apóstol Pablo era un gran «presentador» que hablaba muy bien de sus colegas en la fe y el ministerio. Sus cartas están llenas de nombres de hombres y mujeres por quienes sentía un profundo agradecimiento. Afirmó que Timoteo era una persona de un carácter probado, el cual «como un hijo sirve a su padre», le había servido a él en el evangelio (Filipenses 2:22). Además alabó a Epafrodito, quien casi muere porque su abnegada devoción a Cristo y al servicio a los demás (v.30).

En un mundo dominado por personas que denigran a los demás, decidamos dominar el arte de edificar a otros por medio de lo que decimos a ellos y sobre ellos. Tales «presentaciones» pueden ser una de las cosas más importantes que hagamos cada día. --David McCasland

EL TRABAJO DE UN DÍA NO ESTÁ HECHO HASTA QUE EDIFICAMOS A ALGUIEN.

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