Nuestro Pan Diario

15 de marzo, 2003


En el pozo

Lectura: Juan 4:5-26

La Biblia En Un Año: 1 Samuel 4-7

Con gozo sacarás agua de los manantiales de salvación. --Isaías 12:3.


Un guía de Israel se estaba preparando para llevar a un grupo de excursionistas al desierto. Sus instrucciones fueron sencillas y claras: «Si ustedes no tienen estos dos artículos, no les voy a permitir acompañarnos. Deben tener un sombrero de ala ancha y una botella llena de agua. Estos artículos les protegerán del sol y de la sed que causan el viento y la sequedad.»

Agua. Es esencial para sobrevivir. Es por eso que una mujer fue al pozo en Samaria (Juan 4:7). Fue al mediodía, cuando había poca gente allí. Se quedó asombrada cuando un joven judío le pidió algo de beber. Jesús rompió grandes barreras con su petición: ella era mujer, había estado casada muchas veces y no era judía.

Jesús le ofreció un agua mucho mejor que la del pozo. Él tenía el «agua viva», la cual sólo Él podía dar (vv.10, 13-14). Creo que ella tomó aquella agua y fue limpiada espiritualmente, pues dijo a todo el mundo lo que le había sucedido: «Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será éste el Cristo?» (v.29).

¿Estás en el pozo? ¿Tiene tu alma sed de Dios? ¿Necesitas la limpieza y el refrigerio que Él ofrece? Jesús está allí para satisfacerte con el «agua viva» de salvación y el regalo de la vida eterna. --Dave Egner

JESÚS ES LA ÚNICA FUENTE QUE PUEDE SATISFACER EL ALMA SEDIENTA.

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