Lectura: Colosenses 3:22-4:6
La Biblia En Un Año: 1 Samuel 11-13
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. --Colosenses 3:23.
Su amplia sonrisa y su voz alegre parecían inusuales para alguien que trabajaba como cajera de una tienda de provisiones. Eché un vistazo a su identificación, y luego miré más de cerca para asegurarme de que había leído correctamente. Decía: maría y dios. Así que le pregunté si ella y el Señor estaban trabajando juntos. «¡Oh sí! --dijo rebosando de alegría--. Él trabaja conmigo, y anda conmigo, y habla conmigo, y compartimos la vida más maravillosa. No podría vivir sin él!»
María era una alegre representante de Cristo y una palpable ilustración de Colosenses 3:23: «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.» Aunque María no era objeto de la atención general, con su actitud y acciones testificaba a cientos de personas cada día. El púlpito de María era un mostrador con una caja registradora, y su sonrisa era la primera oración de un potente sermón acerca de la diferencia que Cristo marca en una vida. Si alguien le preguntaba, con gusto le decía más.
Cuando le hablé a mis esposa sobre María dijo: «Creo que es una de esas personas que parecen ser últimas aquí en la tierra, pero que serán primeras cuando lleguen al cielo.» Yo tuve que estar de acuerdo.
Tú y yo también podemos ser testigos eficaces si conocemos, amamos y andamos con Jesús como lo hace María. --David McCasland
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