Lectura: Deuteronomio 6:1-9
La Biblia En Un Año: 1 Samuel 17-20
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. --Deuteronomio 6:5.
Puede ser perturbador pensar que nuestros hijos muchas veces reflejan la manera en que hablamos y actuamos. Recuerdo haberme preocupado por la muy mala forma en que mi hijo habló a su hermana cuando ella lo estaba molestando. Mi esposa me dijo suavemente que su conducta era un reflejo de la mía.
Unas semanas después, me descubrí hablándole muy mal a mi hijo porque me sentía frustrado. Alentado por mi esposa, le pedí disculpas por mi conducta y le dije que aprendería a tratarlo con más respeto. En los meses siguientes noté que la actitud de mi hijo hacia su hermana también mejoró.
Los hijos no aprenden a amar y a obedecer a Dios sólo por lo que decimos. También aprenden observando lo que hacemos. Hemos de enseñarles constantemente acerca de Dios y su Palabra cuando nos sentamos en nuestra casa, cuando andamos por el camino, cuando nos acostamos y cuando nos levantamos (Deuteronomio 6:7). Junto con lo que decimos a nuestros hijos tenemos que dar el ejemplo por medio de nuestro amor y obediencia al Señor.
No podemos ser padres perfectos, pero nuestros hijos deben ver nuestro deseo de agradar al Señor. Y cuando nos quedamos cortos, tienen que ver nuestro arrepentimiento. Les enseñamos con lo que decimos y con lo que hacemos. --Albert Lee
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|