Lectura: Romanos 1:8-15
La Biblia En Un Año: 2 Samuel 13-15
Porque anhelo veros . . . a fin de que . . . nos confortemos mutuamente, cada uno por la fe del otro. . . . --Romanos 1:11-12.
Ron, un muchacho que se graduó hace poco de una escuela bíblica, había sido pastor de jóvenes durante unos 3 meses. Algunos de los jóvenes tenían cierto resentimiento hacia él, algunos de los padres estaban empezando a criticarlo, y Ron se estaba desalentando. Entonces el presidente de la junta de la iglesia lo invitó a almorzar. «¡Ay! --dijo a su esposa-- aquí viene.»
En el almuerzo, el presidente lo miró directamente a los ojos y le dijo: «He oído que estás recibiendo algunas críticas. Quiero que sepas que la junta cree que estás haciendo un buen trabajo. Es verdad que todavía no se ven muchos resultados, pero estamos convencidos de que se verán. Estás haciendo exactamente lo que te pedimos que hicieras. Sigue así.»
Ron salió de aquella reunión con la cabeza en alto y cánticos en su corazón. Trabajó con una renovada confianza, y al poco tiempo, el grupo de jóvenes empezó a crecer numérica y espiritualmente.
Pablo dijo a los creyentes romanos que quería verlos para que se confortaran mutuamente (1:11-12). Tú y yo sabemos lo útil que puede ser eso. Todos agradecemos que nos echen el brazo por el hombro o que nos digan una palabra amable.
Si has recibido un aliento inesperado hoy, da gracias a Dios por ello. Y cuando el Espíritu Santo te guíe a alentar a alguien, hazlo. Sé un alentador. Los dos se alegrarán de haberlo hecho. --Dave Egner
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