Lectura: Lucas 15:11-32
La Biblia En Un Año: 2 Samuel 19-21
. . . éste, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado. --Lucas 15:32.
Hace varios años, mi esposa y yo acampamos cerca de la ciudad de Brimley, en la Península Superior de Michigan. Era día de fiesta, así que ambulamos por la ciudad para ver el desfile anual. Créeme que fue algo como para contar.
Había jefes de policía a caballo, reinas, guardabosques, y hasta el oso Smokey. Había una carroza que representaba al pájaro de Plaza Sésamo, y un camión que llevaba una banda de instrumentos de vientos de hombres y mujeres con sombreros de paja vestidos en uniformes rojo, blanco y azul. Había vehículos de toda clase: tractores, remolques, camiones y niños en triciclos.
Pero la última carroza captó totalmente nuestra atención. Representaba a un anciano de cabello canoso de rodillas al pie de una cruz. En la parte trasera de la carroza decía: «¡Ven a casa!» Jesús.
Jesús sigue llamando: «¡Ven a casa!» Nunca estás demasiado lejos ni demasiado alejado como para regresar al amor de tu Padre. Él está esperando, como lo hizo el padre del hijo pródigo. «Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él» (Lucas 15:20). Se regocijó porque su hijo ya no estaba perdido (v.32).
Vuelve a Dios. No te quedes lejos. Hayas hecho lo que hayas hecho, o dejado de hacer, Él todavía te ama. --David Roper
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