Lectura: 2 Samuel 24:18-25
La Biblia En Un Año: 2 Samuel 22-24
. . . no ofreceré al SEÑOR mi Dios holocausto que no me cueste nada. . . . --2 Samuel 24:24.
Un médico se encontraba trabajando en un área remota de Minnesota hace muchos años cuando una familia de indígenas le suplicó que fuera a ayudar a su abuela, la cual estaba gravemente enferma. Él fue, diagnosticó su enfermedad, y luego les dio instrucciones minuciosas para que la cuidaran.
La mujer se recuperó, y unas cuantas semanas más tarde, la familia entera fue al consultorio del médico en la ciudad. Ceremoniosamente le regalaron un par de mocasines de 150 años de antigüedad hechos por un tatarabuelo. Cuando el médico protestó porque el regalo era muy querido y valioso, el jefe del clan le contestó: «Usted salvó la vida de mi madre. Por favor, acepte estos mocasines. Nosotros no expresamos un gran agradecimiento con un regalo barato.»
Vemos este mismo principio en 2 Samuel 24. A David se le dijo que ofreciera un sacrificio a Dios en una tierra que era posesión de Arauna. Como rey, él pudo haber tomado el terreno y los animales para hacer el sacrificio. Pero en lugar de ello, los compró. Arauna ofreció darle a David lo que necesitaba, pero David dijo que él no iba a ofrecer «al SEÑOR . . . holocausto que no [le costara] nada» (v.24).
Por definición, un sacrificio cuesta algo. Así que cuando des al Señor, da generosamente. --Dave Egner
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