Nuestro Pan Diario

7 de abril, 2003


El fruto de la vid

Lectura: Juan 15:1-8

La Biblia En Un Año: 2 Reyes 4-6

. . .Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. --Juan 15:4.


Al leer una versión de Juan 15:1-8 empecé a reconsiderar mi concepto de lo que significa ser un cristiano fructífero. Jesús dijo: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto.»

Las uvas son el resultado de la vida de la vid que fluye a través de las ramas. Muchas veces he pensado que el fruto en la vida cristiana son actividades como dar clases en la escuela dominical o conducir un estudio bíblico. Estos actos de servicio son buenos y valen la pena, pero Jesús dijo que ser fructífero significa permitir que Su vida fluya a través de mí: «Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí» (v.4). Nadie puede dar «uvas» si no está conectado a Cristo, la Vid. El fruto no es primordialmente asunto de lo que yo logro. Es el resultado de estar en estrecha comunión con Él.

Siempre que quieras saber si eres un cristiano «fructífero», hazte estas preguntas: «¿Soy como Jesús? ¿Está Su vida fluyendo a través de mí en las actividades y las relaciones ordinarias de cada día? ¿Acaso las "uvas" de mi vida conducen a otros a la Vid?» --David McCasland

EL FRUTO PARA CRISTO DEPENDE DE LA COMUNIÓN CON CRISTO.

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