Nuestro Pan Diario

11 de abril, 2003


Intentando lo imposible

Lectura: Mateo 27:62-28:8

La Biblia En Un Año: 2 Reyes 18-20

A quien Dios resucitó, poniendo fin a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que Él quedara bajo el dominio de ella. --Hechos 2:24.


Fue el día después de que Jesús fuera crucificado. Su cuerpo yacía en la tumba. Pero los principales sacerdotes y los fariseos que habían ingeniado su crucifixión tenían la perturbadora sensación de que esto podía no ser el fin de la historia de Jesús. Así que fueron a ver a Pilato y le dijeron que los discípulos de Jesús podrían robar el cuerpo para tratar de convencer a la gente de que había cumplido su predicción de resucitar de la tumba. Pilato respondió: «Una guardia tenéis; id, aseguradla como vosotros sabéis» (Mateo 27:65).

Se colocó una guardia y la tumba fue asegurada con un sello romano oficial (v.66) Los líderes religiosos y políticos hicieron todo lo que pudieron para asegurarse de que el cuerpo de Jesús permaneciera en la tumba, pero estaban intentando lo imposible. La muerte no podía mantener en sus garras al Hijo de Dios sin pecado, y al tercer día, resucitó como dijo que lo haría (20:19; 27:63; 28:1-8).

Después de la resurrección, los principales sacerdotes sobornaron a los soldados y les dijeron que divulgaran la ridícula historia de que los discípulos habían robado el cuerpo (28:11-14). Todavía hoy, los escépticos ofrecen una teoría fantástica tras otra intentando demostrar que la resurrección de Jesús no se efectuó. A pesar de sus esfuerzos por arrojar dudas sobre el registro histórico, la verdad es que Jesús salió de la tumba.

¡Servimos a un Salvador vivo! --Herb Vander Lugt

JESÚS RESUCITÓ A PESAR DE SUS ENEMIGOS.

Día AnteriorPróximo Día


[Página principal]

Copyright © 2006 por Ministerios RBC
Ministerios RBC es un miembro de grupo
Gospel Communications Network (GCN)
Para correspondencia general: literatura@rbc.org 
Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org