Nuestro Pan Diario

26 de abril, 2003


Breve como una flor

Lectura: Salmo 103:8-18

La Biblia En Un Año: 2 Crónicas 10-13

El hombre, como la hierba son sus días; como la flor del campo, así florece; cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser, y su lugar ya no la reconoce. --Salmo 103:15-16.


Hace años, un niño se paseaba de caja en caja en una tienda de golosinas tratando de decidir qué comprar. Su madre, puesto que se había cansado de esperar, lo llamó diciendo: «¡Apúrate y gasta tu dinero! Tenemos que irnos.» El niño contestó: «Pero mamá, sólo tengo un centavo, así que debo gastarlo con cuidado.»

Nosotros también sólo tenemos una vida que vivir y debemos «gastarla con cuidado». Si tuviéramos diez vidas podríamos darnos el lujo de gastar una de ellas en puro placer o ganando dinero.

Al subrayar la brevedad de la vida, la Biblia usa muchas ilustraciones, entre ellas la de una flor (Salmo 103:15-16). Una flor es algo hermoso. Como receptáculo de néctar, por lo general despide un aroma agradable y desempeña una función necesaria en la producción de nuevas semillas. Pero lo que más me impresiona de una flor es que su belleza es muy breve.

Puesto que nuestros días en la tierra son pocos, debemos sacar el máximo de nuestro «tiempo florecido». El néctar del amor de Dios en nuestro corazón debe atraer a la gente al Salvador. Nuestra vida debe estar coloreada por el servicio espiritual, recordando que se nos deja florecer para expresar el propósito de producir nueva semilla (llevar a otros a Cristo).

Tu vida es breve: ¡hazla hermosa! --Henry Bosch

EL USAR TUS DÍAS SABIAMENTE PUEDE MARCAR UNA DIFERENCIA ETERNA.

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