Lectura: Salmo 6
La Biblia En Un Año: 2 Crónicas 23-25
Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia. . . . --Hebreos 4:16.
¿Alguna vez te ha parecido difícil orar? Eso puede pasar cuando somos renuentes a decir a Dios cómo nos sentimos. Tal vez nos detengamos abruptamente en medio de una oración, por temor a ser irrespetuosos con nuestro Padre celestial.
Un viaje por el libro de los Salmos nos puede ayudar a orar más abiertamente. Allí podemos escuchar las conversaciones que David tenía con Dios y darnos cuenta de que él no tenía miedo de ser completamente abierto y honesto con el Señor. David clamó: «Señor, no me reprendas en tu ira» (Salmo 6:1). «Ten piedad de mí, Señor, pues languidezco» (Salmo 6:2). «¿Por qué, oh Señor, te mantienes alejado?» (10:1). «No seas sordo para conmigo» (28:1). «Combate, oh Señor, a los que me combaten» (35:1). «Escucha mi oración, oh Dios» (54:2). «conmovido estoy en mi queja y muy conturbado» (55:2).
Piensa en el enfoque de David. Él le estaba diciendo a Dios: «¡Ayúdame!» «¡Escúchame!» «¡No te enojes conmigo!» «¿Dónde estás?» David acudió a Dios osadamente y le dijo lo que estaba pensando. Sí, Dios espera que acudamos a Él con corazón limpio, y necesitamos acercarnos con reverencia. Pero no tenemos que tener miedo de decir a Dios lo que pensamos y sentimos.
La próxima vez que converses con tu Padre celestial, díselo claro. Él te va a escuchar y te va a entender. --Dave Branon
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|