Lectura: Romanos 8:1-11
La Biblia En Un Año: Esdras 5-7
Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz. --Romanos 8:6.
En una visita que le hice a una amiga que sufre de la enfermedad de Lou Gehrig le pregunté qué lecciones le estaba enseñando Dios en este difícil camino. Su respuesta inmediata fue: «Pérdida del control».
Ella siempre había sido una persona muy organizada e independiente cuyo empleo corporativo exigía largas horas de trabajo y viajes frecuentes. Ahora tenía que depender de otros para todo, desde vestirse hasta cepillarse los dientes. Puesto que no podía mover los brazos ni las piernas, sólo podía controlar lo que pensaba y decía. Sabía que dentro de poco hasta iba a perder el habla. «Yo solía ponerme tensa por mi trabajo --dijo --y en realidad, nunca se lo entregué al Señor. Ahora que he perdido casi todo el control, o me pongo tensa por [mis limitaciones físicas], o se las entrego a Cristo.»
La pregunta que todos tenemos que encarar es: «¿Voy a retener el control de mi vida, o se lo voy a entregar al Señor hoy?» Vivir sólo para lo que yo quiero es estar controlado por la naturaleza pecaminosa. Pablo dijo que eso conduce a la muerte, «pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz» (Romanos 8:6).
Hasta cierto punto, todos perdemos el control de nuestra vida a medida que envejecemos. Ceder el control a Dios es una opción que podemos ejercer todos los días. . . empezando hoy. --David McCasland
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