Lectura: Lucas 9:18-26
La Biblia En Un Año: Nehemías 4-6
. . . Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. --Lucas 9:23.
La cruz en los tiempos romanos estaba diseñada para la muerte. No se usaba para nada más. Entonces, ¿qué quiso decir Jesús cuando dijo que si alguno quería seguirlo debía «tomar su cruz cada día»? (Lucas 9:23). No estaba diciendo que todos debemos ser crucificados. La «cruz» a la cual se refería es el acto de hacer morir los deseos de nuestro corazón y someternos a la voluntad de Dios tranquilamente.
Esa muerte es negar nuestra necesidad de casas más grandes, hijos más obedientes, cónyuges más complacientes. Es soportar la incomprensión, la vergüenza y la pérdida de estima. Es aceptar nuestras circunstancias que no cambian.
La misionera y poeta Amy Carmichael, que sabía mucho del dolor y el sufrimiento, escribió: «En la aceptación descansa la paz.»
Jesús dijo que debemos tomar nuestra cruz cada día. Hemos de levantarnos todos los días y tomar nuestra carga con alegría y valor porque hay algo más que también tenemos cada día. Es la gracia continua y suficiente de Aquel cuya fortaleza se hace perfecta en nuestra debilidad (2 Corintios 12:9), y que nunca nos dejará ni nos abandonará (Hebreos 13:5). Dios promete que al nosotros morir, Él nos hará vivir más que nunca (1 Corintios 15:53-57).
¿Te mueres por vivir? --David Roper
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