Lectura: Juan 21:15-19
La Biblia En Un Año: Job 18-20
. . . Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. --Juan 21:17.
¿Qué es lo que nos va a mantener sirviendo al Señor en nuestra iglesia y nuestra comunidad cuando las cosas se pongan difíciles? Aunque seamos sensibles a las necesidades de los demás, eso solo no es suficiente. Tampoco debería ser nuestra principal motivación una necesidad que tengamos nosotros, el deseo de ser apreciados o amados por los demás. Nuestras necesidades son profundas, y sólo Dios puede satisfacerlas. Mientras más tratemos de satisfacerlas con alguna otra cosa --incluso la obra de Dios-- más insatisfechos estaremos.
Ni siquiera el amor por el pueblo de Dios nos va a sostener. La gente puede ser insoportable e imposible de amar. Puede que lleguemos a sentir resentimiento hacia ellos.
No, el único incentivo suficiente para el servicio es nuestro amor al Señor, y es el amor de Cristo lo que nos apremia (2 Corintios 5:14). Ninguna otra motivación lo conseguirá. En el devocionario En pos de lo supremo, Oswald Chambers escribió: «Si estamos dedicados a la causa de la humanidad, pronto seremos anonadados y se nos romperá el corazón, . . . pero si nuestra motivación es amar a Dios, no hay ingratitud que pueda impedirnos servir a nuestros semejantes.»
En una de sus últimas conversaciones con Pedro, Jesús le preguntó: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Pedro contestó: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Jesús entonces le dijo: «Apacienta mis ovejas» (Juan 21:17).
¿Te motiva el amor a Cristo? --David Roper
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