Nuestro Pan Diario

21 de mayo, 2003


Cita errada

Lectura: Deuteronomio 4:1-14

La Biblia En Un Año: Job 25-27

No añadas a sus palabras, no sea que Él te reprenda y seas hallado mentiroso. --Proverbios 30:6.


Imagínate la frustración de una madre mientras trata de reunir a su familia para cenar. Su hijo de 8 años entra por la puerta escondiendo un pajarito muerto detrás de la espalda. «Llama a Ana para la cena --dice la madre--. Luego lávate las manos y ven a la mesa.»

Un minuto después, la hija de 4 años viene corriendo a la cocina llorando incontrolablemente. Su hermano acaba de moverle el pájaro tieso debajo de la nariz y de decirle que si no se presentaba en la mesa en 17 segundos, mamá no la iba a dejar ir a jugar afuera durante una semana.

Esta historia sobre de una madre a quien citaron mal no capta ni remotamente la confusión que viene cuando citamos mal al Padre celestial. Muchas veces pensamos mucho en nuestras propias ideas de cómo deben ser las cosas, como los amigos de Job, que no hablaron lo justo acerca de Dios (Job 42:7). El resultado es que decimos más, o menos, de lo que Dios en realidad dijo en su Palabra (Deuteronomio 4:2). Tenemos que asegurarnos de que sabemos exactamente dónde terminan sus palabras y dónde empiezan nuestras opiniones. Si no lo hacemos, podemos representarlo engañosamente, y Proverbios 30:6 advierte que en ese caso, corremos el peligro de ser hallados mentirosos delante de Dios.

Tengamos cuidado de no expresar nuestras opiniones como si fueran las palabras de Dios. --Mart De Haan II

DEBEMOS AJUSTAR NUESTRAS VIDAS A LA BIBLIA, NUNCA LA BIBLIA A NUESTRAS VIDAS.

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