Nuestro Pan Diario

29 de mayo, 2003


Una bendición de partida

Lectura: Lucas 24:44-53

La Biblia En Un Año: Salmos 13-15

. . . mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo. --Lucas 24:51.


Un creyente que sufría de cáncer estaba muriendo. Yo estaba en su habitación cuando su familia se reunió alrededor de él. Habló a sus hijos uno a uno, a los cónyuges de ellos y a sus nietos. A cada uno dio una tierna y amorosa bendición. Hasta sus advertencias fueron dichas con amabilidad. Les recordó mantener al Señor en el centro de sus vidas. Lloramos juntos, sabiendo que pronto no estaría con nosotros. Unos días después falleció.

Nuestro Salvador estaba haciendo algo bastante parecido justo antes de ascender a los cielos. En vez de llorar cuando lo vieron partir, sus discípulos estaban llenos de gran gozo, a pesar de que apenas entendían cómo iban a experimentar Sus bendiciones. Pero Jesús iba a enviar al Espíritu Santo dentro de poco para que morara en ellos (Hechos 1-2). Él iba a desempeñar un ministerio de intercesión por ellos «a la diestra de Dios» (Romanos 8:34). Y la promesa de Su regreso había de consolarlos (1 Tesalonicenses 4:13-18).

Al pensar en nuestro Salvador ascendiendo a los cielos, regocijémonos en las bendiciones que nos dejó. Y cuando tengamos ocasión, exhortemos a nuestros seres queridos a mantener a Jesús en el centro de sus vidas. Un día partiremos de esta tierra, y nuestro ejemplo y palabras pueden ser la mejor bendición que dejemos atrás. --Dave Egner

CRISTO TUVO QUE PARTIR PARA PODER IMPARTIR AL ESPÍRITU SANTO.

Día AnteriorPróximo Día


[Página principal]

Copyright © 2006 por Ministerios RBC
Ministerios RBC es un miembro de grupo
Gospel Communications Network (GCN)
Para correspondencia general: literatura@rbc.org 
Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org