Nuestro Pan Diario

6 de junio, 2003


Nuestros ayudantes invisibles

Lectura: Hebreos 1:5-14

La Biblia En Un Año: Salmos 37-39

¿No son todos ellos [los ángeles] espíritus ministradores, enviados para servir. . .? --Hebreos 1:14.


En un momento de la tormentosa carrera de Martín Lutero, él recibió algunas noticias desalentadoras. Pero respondió diciendo: «Últimamente he estado mirando hacia arriba, al cielo de la noche, adornado y salpicado de estrellas, y no encontré pilares que las sostuvieran. Sin embargo, no se caían.» Lutero se animó al acordarse que el mismo Dios invisible que estaba sosteniendo el universo lo cuidaba a él.

Existe otra fuerza invisible de ayuda en la cual los hijos de Dios pueden encontrar valor cuando se enfrentan a una crisis física o espiritual: los ángeles. Esas huestes celestiales se llaman «espíritus ministradores» (Hebreos 1:14), y responden instantáneamente al mandato de Dios. Lo más lejos en nuestros pensamientos es la poderosa protección y ayuda que proporcionan. Cuando Jesús estaba soportando la agonía en Getsemaní, «se le apareció un ángel del cielo, fortaleciéndole» (Lucas 22:43).

Pero puede que digas: «Yo nunca he visto un ángel.» ¡No es necesario! Es suficiente saber que hacen su trabajo calladamente, protegiendo más allá de la esfera de la vista física. No llaman la atención hacia sí mismos, no sea que nos concentremos en ellos y no en Jesús. Pero su presencia es real. El sólo saber que estos ayudantes invisibles están de nuestra parte fortalece nuestra confianza en Dios, a quien ellos sirven fielmente. --Dennis De Haan

LOS ÁNGELES DE DIOS AYUDAN AL PUEBLO DE DIOS MIENTRAS HACE LA OBRA DE DIOS.

Día AnteriorPróximo Día


[Página principal]

Copyright © 2006 por Ministerios RBC
Ministerios RBC es un miembro de grupo
Gospel Communications Network (GCN)
Para correspondencia general: literatura@rbc.org 
Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org