Lectura: 2 Crónicas 18:1-7
La Biblia En Un Año: Salmos 49-51
¿Me he vuelto, por tanto, vuestro enemigo al deciros la verdad? --Gálatas 4:16.
«La verdad era mi mayor enemiga, hasta que se convirtió en mi única amiga» --dice Telma, una antigua prostituta y adicta a las drogas.
La gente cuyo pecado los ha hundido no son los únicos que necesitan escuchar el testimonio de Telma. Aquellos a quienes el pecado los ha llevado a las alturas de la riqueza y el poder también necesitan oírlo.
Después que la verdad salió a la luz en varias corporaciones grandes de los Estados Unidos, un reportero dijo: «No se trata de los salarios y beneficios de los ejecutivos; se trata de la verdad.»
Igual que los ejecutivos corruptos, el rey Acab de Israel era una persona rica y poderosa que se metió en problemas porque se rodeó de consejeros que le decían mentiras que él quería escuchar, y no la verdad que necesitaba saber (2 Crónicas 18:4-7). Sus amigos lo llevaron a un trágico callejón sin salida (vv.33-34).
A diferencia de Acab, Telma llegó a un punto en que se dio cuenta de que las mentiras eran amigas falsas. En ese momento, se dio la vuelta y enfrentó su mayor temor --la verdad--, y descubrió que de lo que estaba huyendo, era en realidad lo que estaba buscando: a Dios. Todos sus intentos de salvarse a sí misma con mentiras la llevaron al borde de la autodestrucción; pero cuando se volvió al Dios de toda verdad, Él la convirtió en una nueva criatura (2 Corintios 5:17).
¿Es la verdad tu amiga o tu enemiga? --Julie Link
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