Nuestro Pan Diario

17 de junio, 2003


Un deseo para los ancianos

Lectura: Salmo 71:9-18

La Biblia En Un Año: Salmos 70-72

No me rechaces en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando me falten las fuerzas. --Salmo 71:9.


«Como una vela blanca en un lugar santo, así es la belleza de un rostro anciano.» Este verso, de un poema de Joseph Campbell, se aplica a personas que han servido al Señor toda su vida y todavía están dando fruto en su vejez.

Detrás del rostro anciano de un cristiano de mucho tiempo están los recuerdos de la familia y los amigos. Las arrugas significan tiempos de ferviente oración, un cuidado de amor y décadas de trabajo útil. La belleza ya no es el encanto superficial de la juventud, sino la hermosura honrada por el tiempo de una vida bien vivida.

Mi esposa ministra a viejitos hermosos como esos como enfermera de un asilo para ancianos. Son personas especiales, como el hombre que le da un informe del tiempo todas las noches en que ella trabaja, y las mujeres que siguen sirviendo a Dios como guerreras de la oración.

Sin embargo, no siempre se aprecia a los ancianos. Personas inescrupulosas los obligan a vivir en condiciones malísimas. Un político dijo que deberían «morirse y quitarse del camino». Otros sugieren que son una carga innecesaria. Como cristianos, debemos resistir esta tendencia y trabajar para revertirla. Muchas de estas queridas personas se sienten rechazadas y abandonadas.

Cuidemos a los ancianos y amémosles en el nombre de Jesús. Dios nos puede usar para exhortar a aquellos que oran diciendo: «No me rechaces en el tiempo de la vejez.» --Dave Branon

LA AMABILIDAD QUE LES MOSTRAMOS A LOS ANCIANOS DA BRILLO A SUS A"OS DE OCASO.

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