Lectura: Isaías 6:8-13
La Biblia En Un Año: Salmos 76-78
Y oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?. . . --Isaías 6:8.
Un joven misionero en América Central se sentía tentado a darse por vencido. Escribió a sus amigos y familiares: «Me transporto todo el día en barcas de pesca. Por la noche duermo sobre pilas de pieles en una plataforma. La gente no parece estar interesada en el mensaje del evangelio que yo traigo. A veces, el adversario me tienta con el desaliento ante lo que parece ser un fracaso.» Pero entonces agregó: «Recobro el valor y prosigo otra vez cuando recuerdo que Dios no me hace responsable del éxito, sino de la fidelidad.»
El profeta Isaías también puede haberse sentido tentado a darse por vencido en su difícil asignación. El Señor le dijo que el resultado de sus esfuerzos sería que la gente escucharía, pero no entendería, vería, pero no percibiría (Isaías 6:9). Sus corazones serían insensibles, sus oídos, endurecidos, y sus ojos estarían cerrados (v.10).
Ponte en el pellejo de Isaías o de ese misionero. ¿Habrías proseguido o habrías desistido? ¿Es la fidelidad suficiente, o crees que tu trabajo debe reconocerse como exitoso antes de que te sientas satisfecho sirviendo al Señor?
El profeta y el misionero hicieron lo que Dios les pidió que hicieran. Predicaron la Palabra de Dios y confiaron en Sus propósitos. Tú también puedes ser un siervo fiel. Haz lo mejor que puedas y deja los resultados en manos de Dios. --Albert Lee
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