Nuestro Pan Diario

21 de junio, 2003


El costo de la negligencia

Lectura: Proverbios 24:30-34

La Biblia En Un Año: Salmos 82-84

Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida. Fíjate en el sendero de tus pies. . . . --Proverbios 4:23,26.


Leí acerca de un hombre en Detroit que no podía encontrar su casa. Había ido a la dirección correcta, pero todo lo que encontró fue un lote vacío. Totalmente desconcertado pidió al periódico Detroit Free Press que lo ayudara a averiguar qué estaba sucediendo. Un reportero del periódico se enteró de que la casa, no sólo había desaparecido, sino que el título de propiedad del lote estaba a nombre de otra persona.

¿Qué pasó? Por un lado, habían pasado unos cuantos años desde que el dueño de la casa se había ido de la ciudad sin dejar su nueva dirección. Además, no había hecho los arreglos necesarios para que alguien hiciera reparaciones a la propiedad. Así que la casa fue derribada porque una ordenanza municipal ordenó que se quitaran las cosas del vecindario que ofendieran la vista.

La negligencia del dueño de la casa ilustra la verdad práctica de Proverbios 24:30-34. La negligencia lleva a la pérdida. Este principio también se aplica a nuestro diario andar con Dios. Si descuidamos nuestros momentos de oración y comunión con el Señor, nuestra relación con Él se deteriora y no podemos experimentar su favor. No querríamos que esto sucediera, pero lo permitimos cuando pensamos demasiado en cualquier cosa que se interponga entre nosotros y Cristo.

Necesitamos establecer prioridades que honren a Dios. Así evitaremos la pérdida que produce la negligencia. --Mart De Haan II

SI EVADES LAS TAREAS DE HOY AUMENTAS LAS CARGAS DE MA"ANA.

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