Nuestro Pan Diario

26 de junio, 2003


El poder de nuestros límites

Lectura: Éxodo 4:10-12

La Biblia En Un Año: Salmos 97-99

Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que has de hablar. --Éxodo 4:12.


Cuando Dios llamó a Moisés para que le sirviera, él contestó: «Por favor, Señor, nunca he sido hombre elocuente, ni ayer ni en tiempos pasados, ni aun después de que has hablado a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua» (Éxodo 4:10).

El lenguaje sugiere que Moisés puede haber tenido un impedimento del habla. Tal vez tartamudeaba. El Señor le dijo: «¿Quién ha hecho la boca del hombre? ¿O quién hace al hombre mudo o sordo, con vista o ciego? ¿No soy yo, el Señor?» (v.11).

Dios usa nuestros impedimentos, incapacidades y desventajas para su propia gloria. Su manera de lidiar con ellas puede no ser quitarlas, sino darnos la fortaleza y usar nuestras limitaciones para bien.

Si nuestras debilidades nos hacen buscar a Dios y apoyarnos en Él, en realidad nos ayudan en vez de ponernos obstáculos. De hecho, llegan a ser lo mejor que nos pudo haber sucedido porque nuestro crecimiento en valor, poder y felicidad depende de nuestra relación con el Señor y de lo mucho que nos apoyemos en Él.

Tres veces suplicó el apóstol Pablo al Señor que le quitara su impedimento, pero el Señor contestó: «Te basta mi gracia» (2 Corintios 12:9). Pablo entonces se glorió en sus limitaciones, porque se dio cuenta de que las mismas no lo limitaban. Como él mismo dijo: «Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (v.10). --David Roper

LA FORTALEZA DE DIOS SE VE MEJOR EN NUESTRA DEBILIDAD.

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