Nuestro Pan Diario

28 de junio, 2003


A casa

Lectura: 2 Corintios 5:1-8

La Biblia En Un Año: Salmos 103-105

Pero cobramos ánimo y preferimos más bien estar ausentes del cuerpo y habitar con el Señor. --2 Corintios 5:8.


Es posible esperar la muerte con la alegría de los niños que salen de la escuela cuando termina un día de clases. Un poeta anónimo escribió:

Sin embargo, es raro el creyente que da la bienvenida a la muerte con gozo. Indudablemente que puede que anhelemos morir si estamos dolorosa e incurablemente enfermos, o si estamos viejos, solos y no podemos disfrutar los simples placeres de la vida. Pero si no es así, nos aferramos a la vida con el instinto de preservación que da Dios.

La Biblia dice que Jesús vino a darnos una vida abundante aquí y ahora, y también después (Juan 10:10,28). Y podemos reconocer con alegría que Dios «nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos» (1 Timoteo 6:17).

No obstante, sería sabio equilibrar nuestro amor a la vida con la verdad reflejada en la letra de un viejo himno: «El mundo no es mi hogar.» Y en realidad no lo es. Somos extranjeros, peregrinos y viajeros durante unos cuantos años fugaces.

Así que ya sea que la muerte parezca estar lejos o bien cerca, podemos tener la confianza de que si nuestra fe está en el Cristo resucitado, nos iremos de este mundo para entrar en la gloria del cielo (2 Corintios 5:8). Un día feliz estaremos camino a casa. --Vernon Grounds

NO HAY NADA EN LA TIERRA QUE SE PUEDA COMPARAR CON ESTAR CON CRISTO EN EL CIELO.

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