Lectura: 1 Samuel 3:1-10
La Biblia En Un Año: Salmo 119
. . . Habla, que tu siervo escucha. --1 Samuel 3:10.
Uno de los recuerdos más felices de mi niñez es el de mi madre leyéndome historias bíblicas a la hora de acostarme. Muchas de ellas causaron una gran impresión en mí, sobre todo el incidente en la vida de Samuel que se describe en 1 Samuel 3. Todavía me parece escuchar a mi madre recitando la respuesta del muchacho al llamamiento de Dios: «Habla, que tu siervo escucha» (v.10).
Igual que Samuel, necesitamos estar dispuestos a escuchar la voz del Señor. Tenemos esa oportunidad si en medio de las actividades de la vida diaria tomamos tiempo para leer y estudiar la Biblia en actitud de oración. El Espíritu de Dios se comunica con nosotros por medio de la Palabra.
Tomas de Kempis (1379-1471) lo resumió bien cuando escribió: «Bienaventurados son los oídos que escuchan, no a la voz que suena, sino a la verdad que se enseña internamente. Bienaventurados los ojos que se cierran a las cosas externas, y cuya intención es interna. Bienaventurados los que están contentos de tener tiempo para pasar con Dios, y que se deshacen de todos los obstáculos mundanos. Considera estas cosas, oh alma mía, y escucha lo que el Señor tu Dios dice.»
¿Cuánto tiempo hace que le pediste al Señor que hiciera tu corazón receptivo a Su Palabra? Él quiere escucharte decir: «Habla, Señor, que yo escucho.» --Richard De Haan
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