Lectura: Gálatas 6:6-10
La Biblia En Un Año: Proverbios 22-24
. . . el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción. . . . --Gálatas 6:8.
Los pelícanos, con sus enormes picos, son pájaros de apariencia extraña. Pero yo vi uno que era especialmente raro. Tenía el pico volteado, como si alguien hubiera halado las partes superior e inferior en direcciones opuestas. ¡Era una vista patética!
Al recordar que los pelícanos se lanzan de cabeza a los bancos de peces desde una altura considerable para obtener su comida, me pregunté si esta ave en particular había visto una presa tan tentadora que se zambulló en aguas demasiado superficiales y tocó el fondo. No sé si eso fue lo que sucedió, pero me puso a pensar en las consecuencias, y a veces los efectos permanentes, de las malas decisiones.
Mucha gente hoy lleva consigo las cicatrices del pecado. Aunque es cierto que «si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9), los problemas físicos y emocionales muchas veces permanecen. Los que viven una vida negligente y sin restricciones pueden llevar las marcas de su estilo de vida destructor hasta el día de su muerte, a pesar de que en años posteriores son maravillosamente salvos.
Cuando te sientas tentado a pecar, recuerda al pelícano con el pico desfigurado. Dios perdona el pecado cuando lo confesamos, pero las consecuencias pueden durar toda una vida. --Richard De Haan
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