Lectura: Salmo 81
La Biblia En Un Año: Eclesiastés 7-9
Yo, el Señor, soy tu Dios . . . abre bien tu boca y la llenaré. --Salmo 81:10.
De niño, simpre me emocionaba cuando encontraba un nido de pajarillos petirrojos recién construido. Era fascinante ver los huevos y luego esperar que salieran del cascarón aquellas criaturitas sin pluma con ojos saltones y las bocas abiertas. Desde cierta distancia veía sus cabezas moviéndose inestablemente y sus bocas bien abiertas esperando que mamá Petirroja les diera su comida.
Cuando recuerdo aquellas escenas de mi niñez pienso en la promesa de Dios: «Yo, el Señor, soy tu Dios . . . abre bien tu boca y la llenaré» (Salmo 81:10). A pesar de esta generosa oferta que le hizo a la antigua Israel, el pueblo ignoró a Dios y Él «los [entregó] a la dureza de su corazón, para que anduvieran en sus propias intrigas» (v.12). Si hubieran aceptado la oferta de Dios, Él los hubiera alimentado «con lo mejor del trigo, y con miel de la peña» (v.16).
De la misma forma, Dios anhela darnos alimento espiritual. Y cuando estudiemos Su Palabra, adoremos junto a otras personas, escuchemos a maestros bíblicos fieles, leamos literatura de buen contenido bíblico y dependamos a diario de Él, Dios satisfará nuestra hambre espiritual.
Si rechazamos las provisiones de Dios vamos a sufrir de desnutrición espiritual y no vamos a crecer. Pero si abrimos bien la boca podemos estar seguros de que Dios la llenará. --Richard De Haan
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