Lectura: Mateo 26:36-46
La Biblia En Un Año: Isaías 40-42
. . . el Señor hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros. --Isaías 53:6.
Después de lavar los pies a sus discípulos y celebrar la Pascua con ellos, Jesús los llevó a un huerto conocido y «comenzó a entristecerse y a angustiarse» (Mateo 26:37). Adentrándose un poco con Pedro, Santiago y Juan, dijo: «Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte; quedaos aquí y velad conmigo» (v.38).
Luego, después de andar una corta distancia, Jesús «cayó sobre su rostro» delante de Dios diciendo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras» (v.39). Esto lo hizo tres veces (v.44).
¿Cómo podemos explicar tal agitación emocional? Sólo entendiendo la «copa» que Jesús pidió a su Padre que quitara de Él. Jesús estaba a punto de cargar con «la iniquidad de todos nosotros» (Isaías 53:6). Esa «copa» estaba llena de los pecados del mundo entero.
La agonía de Getsemaní culminaría en la cruz con aquel clamor que le retorció el corazón: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mateo 27:46). El dolor físico de Jesús no era nada comparado con el dolor más profundo del Calvario, la horrible realidad de ser abandonado por Su padre. Dios hizo a Jesús «pecado por nosotros» (2 Corintios 5:2), y por eso el Padre tuvo que separarse de Él.
¡Alabado sea Dios! por su gran amor para con nosotros. --Herb Vander Lugt
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|