Nuestro Pan Diario

23 de agosto, 2003


El corazón dividido

Lectura: Oseas 7:8-12

La Biblia En Un Año: Jeremías 17-20

Enséñame, oh Señor, tu camino; andaré en tu verdad; unifica mi corazón para que tema tu nombre. --Salmo 86:11.


Los israelitas de los días de Oseas estaban tratando de adorar tanto a los ídolos paganos como al Dios vivo y verdadero. Así que el profeta Oseas usó tres pintorescas figuras del lenguaje para describir sus corazones divididos.

Primero, eran como tortas no volteadas, no les sabían bien ni a Dios ni a los paganos (7:8). Segundo, eran como un hombre orgulloso que no puede ver las señales de su vejez. No eran conscientes de su decadencia espiritual (vv.9-10). Tercero, eran como una paloma incauta que vuela de una nación pagana a otra en una búsqueda vana de ayuda (v.11).

Hoy, los cristianos a menudo somos afligidos con el mismo síndrome del corazón dividido. Creemos en Jesús, pero nos mostramos renuentes a entregarle por completo cada área de nuestra vida. Vamos a la iglesia, pero no queremos poner en práctica nuestra fe todos los días si eso nos priva de tener éxito o placeres mundanos. Sin embargo, un corazón dividido da como resultado algunas consecuencias graves. Primero, no agradamos a Dios ni atraemos a Cristo a los que no son cristianos. Segundo, puede que se necesite una crisis que nos muestre nuestra verdadera decadencia espiritual. Y tercero, vivimos vidas no realizadas, a pesar de que vamos de un placer mundano a otro.

Oremos cada día: «Enséñame, oh Señor, tu camino; andaré en tu verdad; unifica mi corazón para que tema tu nombre» (Salmo 86:11). --Herb Vander Lugt

UN CORAZÓN DIVIDIDO MULTIPLICA NUESTROS PROBLEMAS.

Día AnteriorPróximo Día


[Página principal]

Copyright © 2006 por Ministerios RBC
Ministerios RBC es un miembro de grupo
Gospel Communications Network (GCN)
Para correspondencia general: literatura@rbc.org 
Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org