Nuestro Pan Diario

29 de agosto, 2003


Preocuparse es un desperdicio

Lectura: Salmo 90:10-17

La Biblia En Un Año: Jeremías 37-39

Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. --Salmo 90:12.


Mientras más envejecemos, más corta parece ser la vida. El escritor Víctor Hugo dijo: «Con lo corta que es la vida, nosotros la hacemos más corta aún cuando desperdiciamos el tiempo negligentemente.»

No hay un ejemplo más triste de lo que es desperdiciar el tiempo que una vida dominada por el afán. Tomemos, por ejemplo, el caso de una mujer estadounidense cuyo sueño de viajar en tren por la campiña inglesa se hizo realidad. Después de abordar el tren estaba muy preocupada por las ventanas y la temperatura, quejándose de su asiento, arreglando su equipaje, etc. Para sorpresa suya, su viaje llegó a su fin de repente. Con gran lamento dijo a la persona que fue a buscarla: «Si hubiera sabido que iba a llegar tan pronto no hubiera desperdiciado el tiempo preocupándome tanto.»

Es fácil distraerse con problemas que al final de la vida no van a importar: vecinos difíciles, un presupuesto apretado, señales de vejez, gente que es más rica que uno. Moisés reconoció la brevedad de la vida y oró así: «Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría» (Salmo 90:12).

En vez de preocuparte, aliméntate de la Palabra de Dios y aplícala a tu vida. Esfuérzate por crecer en la sabiduría de Dios todos los días. Mantente centrado en los valores eternos. Trázate la meta de saludar un día a tu Salvador que te espera, con un corazón sabio, en vez de un corazón lleno de ansiedad. --Joanie Yoder

LA PREOCUPACIÓN ARROJA UNA GRAN SOMBRA DETRÁS DE ALGO PEQUE"O.

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