Lectura: 2 Corintios 1:1-4, Filipenses 2:1-4
La Biblia En Un Año: Oseas 5-7
Gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran. --Romanos 12:15.
Después de la muerte de nuestra hija de 17 años en un accidente de auto en junio del 2002, cada uno de los miembros de nuestra familia manejó la pérdida de una forma distinta. A mi esposa, una de las cosas que más la consolaba era recibir visitas de madres que también habían perdido un hijo a causa de un accidente.
Sue hallaba fuerza en sus historias y quería que ellas le contaran cómo había Dios sido fiel en sus vidas, a pesar de la profunda tristeza que viene cuando se pierde a un hijo querido.
Al poco tiempo, Sue llegó a formar parte de un círculo de compasión, un pequeño grupo de mamás que lloraban, oraban y buscaban juntas la ayuda de Dios. Ese grupo de madres afligidas formó un vínculo de empatía y esperanza que les dio aliento en su tristeza diaria.
Todo el mundo se aflige de una forma única, y sin embargo, todos necesitamos compartir con alguien nuestro corazón, nuestras cargas, nuestras preguntas y nuestra tristeza. Por eso es vital que encontremos a otros con quienes podamos hablar de nuestro dolor.
En nuestra relación con Cristo encontramos aliento, consuelo, amor, comunión, afecto y misericordia (Filipenses 2:1). Dios nos consuela para que podamos consolar a los demás (2 Corintios 1:4). Así que «Gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran» (Romanos 12:15). Así los demás también encontrarán un círculo de compasión. --Dave Branon
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