Lectura: 2 Pedro 1:19-21
La Biblia En Un Año: Amós 1-3
Pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo. . . . --2 Pedro 1:21.
Su contribución a la victoria en la Segunda Guerra Mundial fue enorme, pero pocas personas saben siquiera de ellos. En 1942, el ejército de los Estados Unidos reclutó y adiestró a 29 jóvenes indios Navajo y los envió a una base rodeada de secreto. A estas personas, a quienes se les llamó los que hablan con el viento, se les había pedido que idearan un código especial en su lengua nativa que el enemigo no pudiera descifrar. Lo lograron, y el código nunca fue descifrado. Aseguró y aceleró grandemente las comunicaciones durante la guerra. Ese código secreto permaneció clasificado por 23 años después de la guerra, en caso de que se necesitara otra vez.
En comparación con eso, a nosotros no nos enviaron la Biblia en códigos indescifrables imposibles de comprender. Aunque contiene ricas imágenes, vivas metáforas y el registro de visiones magníficas, fue escrita por autores humanos para dar a la gente el mensaje del amor y la salvación de Dios.
Ese mensaje es claro e inequívoco. Los escritores bíblicos fueron movidos por el Espíritu de Dios para registrar exactamente lo que Él quería que nosotros supiéramos. Durante siglos, la gente se ha liberado de su pecado y de su culpa creyendo Su mensaje.
Tenemos una gran deuda con los que hablan con el viento. Tenemos una deuda aun mayor con los que escribieron las Escrituras, que recibieron la Palabra de Dios y la escribieron. Así que leámosla a menudo. --Dave Egner
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