Lectura: Salmo 119:9-16
La Biblia En Un Año: Miqueas 1-4
Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas. --Salmo 119:14.
La mayoría de nosotros no ignoraría un dólar que viéramos en el suelo. Con gusto lo recogeríamos y nos lo pondríamos en el bolsillo. Sin embargo, muchas veces ignoramos la Biblia, un cofre que se desborda de preciosas promesas de Dios. David, el probable autor del Salmo 119, registró las ricas bendiciones que experimentó mientras estudiaba la Palabra de Dios y la atesoraba en el bolsillo de su corazón. No es de extrañar que el pastor británico Charles H. Spurgeon se refiriera a dicho salmo como «el libro de bolsillo de David».
David no sólo se regocijaba en la Palabra de Dios, sino que también la usaba como protección personal contra el pecado. Le dijo a Dios: «En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti» (v.11). Pero David no se limitó a memorizarla. Saturó su corazón con la verdad de ella usando estos métodos: meditaba en los preceptos de Dios, contemplaba Sus caminos, y se deleitaba en las enseñanzas del Señor (vv.15-16). Por eso podía decir: «No olvidaré tu palabra» (v.16), porque no olvidamos fácilmente lo que atesoramos en nuestro corazón.
Cuando leas Nuestro Pan Diario, dedica tiempo a leer los versículos de las Escrituras. La Biblia, el cofre de Dios, es la base de todos estos artículos. Úsalos para ayudarte a descubrir gemas preciosas en la Palabra de Dios. Igual que David, escóndelas en tu corazón de manera que puedas recordarlas y regocijarte. --Joanie Yoder
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