Nuestro Pan Diario

7 de octubre, 2003


Di esa palabra

Lectura: Proverbios 12:17-25

La Biblia En Un Año: Hageo 1-2

Hay quien habla sin tino como golpes de espada, pero la lengua de los sabios sana. --Proverbios 12:18.


En la novela David Copperfield, de Charles Dickens, el joven David regresa feliz de visitar a unos amigos y encuentra a su madre viuda casada de nuevo con Edward Murdstone, un hombre áspero y dominante. El señor Murdstone y su hermana Jane, la cual está de visita permanente, se disponen a conquistar el espíritu de David por medio de crueles castigos e intimidación.

David describe sus sentimientos a principios del proceso: «Tal vez yo hubiera mejorado para toda la vida, tal vez hubiera sido otra criatura. . . si hubiera recibido una palabra amable.»

Copperfield deseaba mucho escuchar una palabra de aliento, de comprensión, y que le aseguraran que todavía era bienvenido en la casa. Estaba seguro de que cualquier acto de amabilidad lo habría ayudado a respetar y a obedecer al señor Murdstone. Pero para su desánimo, nunca le dijeron ni una palabra de aliento.

La tragedia de no decir una palabra amable a un corazón temeroso y preocupado es tan antigua como el tiempo mismo. El rey Salomón escribió: «Hay quien habla sin tino como golpes de espada, pero la lengua de los sabios sana» (Proverbios 12:18).

En nuestras relaciones personales y familiares, ¿estamos tratando de obligar a otros a que hagan lo que nosotros queremos, o estamos procurando guiar por medio del ejemplo y el aliento? La lengua cortante deja una cicatriz, mientras que una palabra útil sana el corazón. --David McCasland

LAS PALABRAS AMABLES PUEDEN LEVANTAR EL CORAZÓN DECAÍDO.

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