Nuestro Pan Diario

19 de noviembre, 2003


Programa de entrenamiento

Lectura: Salmo 119:97-104

La Biblia En Un Año: Romanos 1-4

¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. --Salmo 119:97.


Mi esposa hace ejercicios físicos ávidamente. Camina, patina y monta bicicleta para mantenerse en forma. Debido a su interés en el ejercicio físico ha animado a nuestros hijos a participar en actividades deportivas en la escuela y a hacer ejercicios con ella.

¿Por qué cree ella que esto es tan importante? Es sencillo: si no hace ejercicios varias veces a la semana no se siente en forma. Se siente perezosa y letárgica. Siente que su corazón no se está fortaleciendo como debiera.

Pero ella no para en la parte física de su vida. También participa en ejercicios espirituales. Sabe que en nuestro andar con Dios necesitamos «ejercitar el corazón» para mantenernos en forma.

El autor del Salmo 119 vio la importancia de los ejercicios espirituales diarios. Amaba la Palabra de Dios, meditaba en ella todo el día y la obedecía. Sus oraciones eran de todo corazón y su esperanza para cada nuevo día venía directamente de la Palabra de Dios.

¡Cuánto más sanos espiritualmente seríamos si nos involucráramos en un programa de entrenamiento piadoso igual al del salmista! ¿Lees la Biblia, meditas en sus verdades y oras cada día? Si no lo haces, empieza hoy tu entrenamiento espiritual para que te pongas en forma. --Dave Branon

EL FORTALECIMIENTO ESPIRITUAL EXIGE UN PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO DE LECTURA BÍBLICA Y ORACIÓN.

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