Lectura: Nehemías 12:27-43
La Biblia En Un Año: 2 Corintios 1-3
. . . Dios les había dado gran alegría . . . y el regocijo de Jerusalén se oía desde lejos. --Nehemías 12:43.
Hace varios años, en una conferencia para hombres cristianos celebrada en Boulder, Colorado, yo me puse de pie junto a 50.000 hombres más para cantar «Loores dad a Cristo el Rey». El volumen del canto era increíble dentro del estadio de fútbol, y a menudo me he preguntado cómo se oiría desde afuera. ¿Lo oía la gente mientras caminaba por un parque cercano, o mientras se encontraban sentados en el patio, o mientras conducían sus autos? ¿Qué impresión les dio?
Aquel fabuloso sonido de alabanza me recordó lo que se describe en la lectura bíblica para hoy. El libro de Nehemías empieza con una confesión, sigue con un proyecto de construcción y termina con un concierto. La historia completa es un estudio de la fidelidad y el poder de Dios.
Después de años de arduo trabajo a pesar de la oposición, el muro de Jerusalén fue reconstruido. El día de la dedicación, dos «coros de acción de gracias» alabaron de pie a Dios junto al muro. Se nos dice: «Y los cantores cantaban en alta voz . . . porque Dios los había recreado con grande contentamiento . . . y el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos» (Nehemías 12:42-43).
El gozo no se puede contener. Debe manifestarse en alabanza a Dios por medio de canciones de acción de gracias. Ya sea que aquellos que escuchan nuestra expresión de gozo la entiendan o no, resonará como un coro que no se puede ignorar: la música de vidas vividas en alabanza a Dios. --David McCasland
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