Lectura: Hebreos 12:7-11
La Biblia En Un Año: 2 Corintios 7-9
Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, . . . da después fruto apacible de justicia. --Hebreos 12:11.
La aflicción, cuando la aceptamos con paciencia y humildad, puede llevarnos a una vida más profunda y plena. «Antes que fuera afligido, yo me descarrié --escribió David-- mas ahora guardo tu palabra» (Salmo 119:67). Y otra vez dice: «Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos» (v.71).
El dolor, lejos de ser un obstáculo a nuestro crecimiento espiritual, en realidad puede ser el camino al mismo. Si dejamos que el dolor nos enseñe nos puede acercar a Dios y a Su Palabra. Por lo general es el medio a través del cual nuestro Padre nos moldea generosamente para que seamos como su Hijo, dándonos poco a poco el valor, la compasión, el contentamiento y la tranquilidad que anhelamos y por los que oramos. Sin dolor, Dios no lograría todo lo que desea hacer en nosotros y a través de nosotros.
¿Eres uno de aquellos a quien Dios está instruyendo por medio del sufrimiento y el dolor? Por su gracia puedes soportar su instrucción pacientemente (2 Corintios 12:9). Él puede hacer que la prueba sea una bendición y usarla para acercarte a su corazón y a su Palabra. También te puede enseñar las lecciones que quiere que tú aprendas, y darte su paz en medio de tus dificultades.
La Biblia nos dice: «Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas» (Santiago 1:2). Dios está logrando de ti más de lo que pensaste era posible. --David Roper
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